Con nuestra imaginación, y por arte de magia, nos trasladamos al desierto africano viviendo en Jaimas como verdaderos Tuaregs. Todo este sueño lo hemos reflejado en el mural que realizamos con gran ilusión y entusiasmo.
Hemos aprendido mucho pero lo más importante es saber que somos afortunados al vivir en tierra fértil y sin escasez de agua.
¡Ah! ¡Se me olvidaba!. Ahora sí que entendemos porque los reyes magos viajan en camellos. Son animales muy dóciles, de gran resistencia y capaces de llevar a lomos una gran carga.
Nos despedimos como verdaderos Tuaregs:
"Jalacatí, Jalacaté,
nos veremos comiendo dátiles
y bebiendo té."
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